domingo, 7 de junio de 2009

¿Cuándo termina la noche? (Escrito para revista ICIMAG)


Un maestro preguntó una vez a sus discípulos; ¿Cuándo se puede ver que amaneció?, El primero respondió: Cuando se puede distinguir el Olivo de la Higuera, en ese momento ha amanecido. Otro dijo: Cuando se puede reconocer las cumbres de las montañas en la primera luz del día. Dijo un tercero: Cuando se oye el primer canto del gallo en la madrugada, entonces quiere decir que ha llegado el día. Y un cuarto respondió: Cuando hay suficiente luz para que los pastores puedan contar las ovejas de su rebaño y ver que no falta ninguna. Dijo entonces el maestro: No, recién cuando uno descubre el rostro del otro como el de un hermano, recién entonces habrá terminado la noche.

Como blanco y negro, trigo y cizaña, luz y día, el ser humano es una mezcla de hermosura y oscuridad, alguien dijo: “tenemos algo de ángeles y demonios”. En oportunidades somos capaces de actos de valor heroico, y en otras nos caemos en las más obscuras y peores humillaciones. Somos fuertes para ir adelante en las distintas etapas de la vida pero también débiles ante cualquier dificultad que nos derrota. Nuestras relaciones personales no son ajenas a ello. Se nos ha dotado de un don espectacular: “La comunicación y la capacidad de vivir en comunidad”, pero aún así, siendo el sello maestro de la creación, debemos ser honestos, no siempre nuestras relaciones son las mejores y es necesario revisar el inventario de nuestras cosas positivas y también las negativas. En estos momentos de reflexión es donde nos cabe preguntar “¿Qué no he hecho para mejorar la relación?”, “¿Cómo puedo nuevamente generar confianza?”, “¿Cómo aporto a la armonía?”.

Hoy el mundo está estresado. El riesgo de un riesgo ecológico innegable ha hecho que muchas organizaciones tomen conciencia de la delicada situación en nuestro planeta. Vemos como el ex presidente Al Gore lleva el mensaje de alerta con sus conferencias y el film “Una Verdad Incómoda”. Greenpeace luchando por la vida de las ballenas y el medio ambiente. Los gobiernos firmando tratados de colaboración para mitigar este riesgo ecológico, pero si bien todo esto es importante y vital en esta hora, es nuestra responsabilidad salvar “la vida” y reconocer en otros que también son nuestros hermanos.

Lo reconozco, es parte de mi formación teológica, debemos detenernos por un instante y te invito a hacerlo ahora y preguntarte ¿Qué es lo que realmente quieres? Algunos dirán: “Estabilidad económica”, “un auto”, “un departamento”, “una pareja” dirán otros, pero si bien esto es parte de la vida y de los logros de ella, no es la vida misma. La vida se sustenta en poder mirar al otro con sus defectos y virtudes y reconocerlo como un hermano. Saber reír con sus logros y alegrías y saber llorar con penas y derrotas. Cuanto nos hace falta sacar el pie del acelerador de nuestro día y observar en las calles a quienes necesitan más que un auto, un departamento, una estabilidad económica, necesitan respeto, cariño y amor. Que interesante es leer en la biblia que Jesús conoció la generosidad de Pedro pero también supo de su negación. Hizo de Judas un discípulo y después lo vio venderlo por 30 monedas de plata y aún así seguía amando. Este sentimiento es él que hoy invito a rescatar; En el trabajo, en el hogar, en la familia, en las relaciones del día a día. ¿Cuánto cambiaría todo con un pequeño cambio?, ¿Cuánto ganaríamos, perdiendo un poco de orgullo?, ¿Cuánto necesitamos una “re-visión” de nuestras relaciones?”. Quiero invitarte a responder unas simples preguntas de coaching de vida que pueden ayudar a ampliar aún más tu horizonte llamado vida, por favor toma unos minutos en responderte:

-¿Qué hemos echado de menos en nuestra convivencia familiar y personal?

- ¿Cuáles son las cosas que nos han molestado?

- ¿Qué momentos han sido los más gratos?

- ¿Qué es para ti la familia?

- ¿Qué pedirían los hijos a los padres para crecer en la unidad familiar?

- ¿Qué piden los padres a sus hijos para convivir mejor?

- ¿Qué se piden mutuamente los hermanos?

- ¿Qué se piden mutuamente los esposos?

- ¿Qué se piden mutuamente los amigos?

- ¿Necesitamos más tiempo para encontrarnos?

- ¿Cómo puedo aportar para hacer más grata nuestras relaciones personales?

- ¿Cuándo podemos comenzar de nuevo?

Las relaciones se construyen, no son obra del azar ni de la suerte de otros, las relaciones se moldean y construyen con paciencia de acuerdo a valores trascendentes e importantes. A las relaciones se le dan las mejores horas, los cuidados más intensos, digamos, el amor más fino. “Rodrigo, es que nadie es profeta en su propia tierra”, esto, porque no sabemos valorar a las personas que nos rodean. Tenemos una actitud excesivamente crítica, nos impactamos con los defectos ajenos y no nos damos el gusto de contemplar sus cualidades, es como que nos escandila la oscuridad y no la luz, esto hace que “nuestra propia tierra” se vaya tiñendo de agresividad, desamor e indiferencia. Lo opuesto al amor no es el odio, sino la indiferencia.

Entonces, ¿cuándo podemos comenzar otra vez?, el momento es ahora, comenzar significa no esperar que puede hacer el otro por mejorar la relación, sino que estoy dispuesto a entregar yo por ella. Es mirar su rostro y saber que el más que sus tropiezos, que es más grande que sus errores y si en parte nos han ofendido, nos hace gigantes saber dar y recibir una disculpa.

El presidente Theodore Roosevelt dijo en una oportunidad: “A nadie le importa lo que usted sabe hasta que saben que usted es alguien a quien le importan las personas”. La Madre Teresa dijo: “Una vida centrada en sí misma es totalmente vacía”.

Quiero compartir con ustedes este breve relato:

“Seis personas fueron atrapadas por la oscuridad y un frio terrible, cada una poseía un pedazo de madera, según se dice. El fuego que moría necesitaba madera, pero la primera mujer no ofreció su madera, porque de los rostros alrededor del fuego ella notó que una era negra. El siguiente hombre mirando con cuidado no vio a nadie de su iglesia, y no pudo decidirse a dar su trozo de madera. El tercer hombre sentado en andrajosas ropas, se trató de abrigar ajustándose el abrigo y pensó ¿porqué debo gastar mi madera para calentar a un hombre rico?. El rico simplemente meditó en las riquezas que tenía guardadas, y en la forma de no compartirlas con los hombres que no hacían nada. El rostro del hombre negro habló de venganza mientras el fuego se alejaba de su vista, por todo lo que vio en su pedazo de madera fue una oportunidad de molestar al blanco. Y el último hombre de este triste grupo no hacía nada sino era por ganancia. Les daba sólo a los que le daban a él, y así era como vivía. Los pedazos de madera todavía permanecían apretados en sus manos heladas por la muerte, fueron la prueba de su egoísmo e indiferencia. Ellos no murieron por el frío de afuera, sino que murieron por el frío de adentro” (Anónimo).

Mario Moreno Cantinflas, antes de morir dijo lo siguiente: “La primera obligación de ser humano es ser feliz; la segunda, hacer felices a los demás”.

Entonces, ¿Cuándo termina la noche?, como dijo el maestro: “recién cuando uno descubre el rostro del otro como el de un hermano, recién entonces habrá terminado la noche”

¿Podemos comenzar hoy?